¿QUÉ ES ESO DE LA LEY DE DEPENDENCIA?
Esta pregunta ,con una expresión en el rostro de total extrañeza, la lanzó al aire , ayer, una mujer cuando , al encontrarse con la manifestación, preguntó el porqué de la marcha.
No sé si alguien se lo explicó, entre otras cosas porque daba la impresión de que no le interesaba demasiado, y por supuesto, desconozco si tendrá la oportunidad de saberlo algún día de una manera más dolorosa, porque ésa es una posibilidad que tenemos todos y que, cuando llega, lo suele hacer sin aviso previo.
Sin embargo, lo que me inquietó realmente fue el darme cuenta de que los responsables de que esa Ley, de que ese derecho que tienen los que lo necesitan, no esté llegando a casi nadie, saben y juegan con esa venda que muchos ciudadanos llevan puesta.
Saben y juegan con el hecho de que una buena parte de la población vive al margen de esos problemas, y lo hace porque son ellos, los políticos de turno, los que diariamente tratan de ocultar las graves necesidades de miles y miles de ciudadanos de esta Comunidad.
Ofrecen, y hasta ahora no les va mal, una apariencia idílica y feliz con pequeños toques de caridad, que siempre adornan, a pesar de las ayudas que no llegan, de los centros que no se abren, de los eternos hospitales en construcción y muchas otras esperas que muchos, por desgracia, no llegan a ver.
La ciudadanía, por su condición humana, acierta y se equivoca. Pero por estas tierras, a la vista de muchas situaciones incomprensibles, nos estamos equivocando más de la cuenta.
Nos equivocamos si no damos importancia a que alguien desconozca qué es la Ley de Dependencia y el tratamiento que se le está dando, ya muchos meses, en esta Comunidad.
Nos equivocamos al aceptar que no es noticia que padres de niños dependientes, hijos de padres dependientes y quienes ayer pidieron lo que es justo, estén en la calle un viernes por la tarde, cuando sí es noticia una procesión o un espectáculo teatral.
Nos equivocamos si no acudimos a citas como éstas porque no sirven para nada, o si nos quedamos mirando desde la acera más lejana por si me ven y me etiquetan.
Nos equivocamos, hoy, si no somos conscientes de que, algún día, podemos estar en el otro lado.
Que a usted no le toque.
María Dolores Gil