ACCI , UNA ONG QUE MIRA POR LOS AFRICANOS MÁS OLVIDADOS
"Elegimos ir a Togo porque era una de las zonas más olvidadas de África, donde no solían actuar organizaciones humanitarias y cuyos habitantes han pagado las consecuencias de dictaduras y embargos continuos, que afectan, como siempre, a los más necesitados".
Así explica Pepe Vélez, el comienzo de una actividad asistencial que, año tras año, (y ya van más de diez) llevan a cabo un grupo de eldenses, junto a amigos y compañeros de otros lugares de España, en las zonas más desfavorecidas de países como Ghana, o Benin y, sobre todo, Togo, y que se ha plasmado en la fundación de una ONG, cuya sede está en Elda.
Se denomina ACCI (Asociación Contra la Ceguera Internacional), ha cumplido ya sus tres primeros años y planifica su trabajo coordinando las ayudas y la colaboración que sus miembros reciben.
"Ésta es una ONG- nos cuentan- que no tiene más infraestructura que la que aportamos todos nosotros, en la que todos hacemos de todo, y en la que no nos ponemos más meta que la de poder llevar cabo la siguiente expedición para ayudar a muchas personas que lo necesitan".
Aseguran que lo más gratificante es comprobar cómo, año tras año, su trabajo va teniendo fruto, después de unos inicios difíciles en los que lo prioritario fue "ganarnos la confianza de unas personas que no sabían a qué íbamos" y qué en el aspecto sanitario estaban muy influenciados por los chamanes, las creencias y supersticiones.
Y es que poco a poco, con la colaboración de la Fundación Fernández del Cotero, de Santander, han ido pasando de tener que pasar consultas y de llevar a cabo intervenciones con los escasos medios que había en la zona, a poder disponer de un hospital modular para uso oftalmológico, y a la posterior creación de un equipo itinerante que, como relata Pablo Vélez, "nos permite acudir a poblaciones alejadas y poder atender a personas que deberían estar caminando tres días para llegar al hospital de Dapaong".
Los promotores de ACCI recuerdan, asimismo, que aunque ellos se ocupan ahora sólo de atender los problemas de la vista, ha habido ocasiones en las que también contaban con especialistas en traumatología, pediatría, analistas o fisioterapeutas que, con el tiempo, también han llegado a crear sus propias expediciones.
Pero los componentes de ACCI han ido más allá de su aportación asistencial y de sus objetivos en torno a la educación en la higiene y la protección ocular, y con la incorporación de cooperantes han puesto en marcha una serie de fórmulas para apoyar a personas e instituciones locales , y conseguir mejores condiciones de vida en la zona.
En este sentido, tanto Juan Carlos Gil, como Juan Fluviá , que a su condición de farmacéutico-óptico añade su trabajo como cooperante, destacan el hecho de haber facilitado, en los últimos 5 años, una serie de microcréditos a una cooperativa que agrupa a cientos de mujeres y que les está permitiendo desarrollar labores textiles, agrícolas y la construcción de pozos; "son las mujeres las destinatarias de estas ayudas- afirman- porque son ellas las que asumen responsabilidad en el trabajo, sobre todo, a partir de que hayan sido madres por segunda vez, y es gratificante observar cómo va cambiando y mejorando su vida y la de sus hijos".
Otros proyectos que ACCI ha puesto en marcha es la dotación de unos molinos de cereales que, no sólo ayudarán a mejorar la nutrición de los propios habitantes de aquellas zonas, sino que permitirán que se comercialicen determinados productos, además de colaborar en la reconstrucción de determinadas edificaciones como un colegio que destruyó una riada, al que también se ha dotado de letrinas, recientemente.
ACCI financia sus actuaciones, exclusivamente, con las ayudas de instituciones públicas y privadas, así como con la aportación de donaciones particulares y la promoción de eventos como el festival Mirando a África, o un mercadillo solidario que organizó el colegio Santo Domingo Savio, hace un par de semanas.
En este sentido, los miembros de ACCI agradecen las colaboraciones de la Diputación Provincial y del propio Ayuntamiento eldense "primero siendo alcalde Azorín que nos apoyó desde el primer día, como lo está haciendo ahora el actual gobierno local", explica Pepe Vélez.
Igualmente destacan las ayudas de diversas Fundaciones , otros ayuntamientos de la comarca, el Rotary Club y el Colegio de farmacéuticos, entre otras entidades.
"Ir a ayudar a África crea adicción - afirman desde ACCI- aunque es verdad que ha habido personas que no han podido regresar porque aquello les ha impresionado excesivamente, pero han sido los menos; lo normal es que el que va allí, esté deseando volver, y lo que podemos asegurar es que allí nadie va de vacaciones, todos vamos a trabajar minuto a minuto, y compensa, seguro".