COMO LA FALSA MONEA
De acá para allá, casi, casi como dice la letra de la copla, va un grupo de taxistas en Elda que, desde que comenzaron las obras de la zona Centro no sólo no encuentran un acomodo estable, sino que se sienten absolutamente olvidados por unos responsables municipales con los que le está resultando difícil, incluso, contactar.
Se trata del colectivo de taxistas ubicado, desde hace años, en la Plaza Sagasta, que ahora se han debido trasladar a un espacio habilitado en la calle Ramón Gorgé, casi en la confluencia con José Mª Pemán.
Estamos aquí arrinconados, hasta el punto de que quienes han sido y son clientes habituales nos llaman para preguntarnos dónde nos pueden encontrar, cuentan estos profesionales.
Según relatan desde que iban a comenzar las obras del llamado PAC de la zona Centro están teniendo problemas. Primero debieron abandonar su situación habitual en la Plaza Sagasta-Zorrilla porque, precisamente, ésa fue la calle elegida para comenzar los trabajos de ensanche de aceras, y pasaron a estacionarse en la misma plaza, pero en la calle de arriba, en Ramón Gorgé; allí han permanecido hasta que los trabajos han comenzado a afectar, también, esas aceras y se han encontrado con la sorpresa de que han habilitado una zona a unos metros de distancia, en el punto citado, en la única calle de la zona que no va a ser objeto de obras.
Lo curioso cuentan- es que nadie del Ayuntamiento nos dice nada, llegamos y nos encontramos con la calle pintada y suponemos que éste es nuestro nuevo sitio, sin que sepamos hasta cuando.
Aquí dice refiriéndose al nuevo punto un veterano conductor con varias décadas de trabajo a sus espaldas no tenemos ni teléfono porque no nos atrevemos a trasladar la línea, ya que dicho traslado corre por cuenta nuestra, ya hemos hecho uno en los últimos meses, y con lo que sacamos no podemos permitirnos lujos.
Pero, lo peor para estos profesionales, según cuentan, es la incertidumbre de no saber cual será su destino definitivo una vez que terminen las obras.
Consideran que donde quieren estar, que es en la misma plaza, va a ser imposible, dadas las dimensiones que tendrán las aceras y la propia calzada, y tienen claro que cualquier otro punto va a perjudicar sus posibilidades de trabajo: encima de cómo está la situación- asegura una mujer joven que ha recogido el testigo de su padre al volante- si nos meten en un lugar en el que los posibles clientes no nos ven con facilidad, apaga y vámonos. Pero es que además no hay forma de hablar con el Ayuntamiento para que nos explique qué piensan hacer con nosotros y dónde nos van a situar. Estamos totalmente olvidados.
Aunque ha llegado a haber 38 vehículos muchos años atrás, ahora mismo, en Elda funcionan 10 taxis, siete de los cuales han tenido su parada habitual desde hace mucho tiempo en la Plaza Sagasta, hasta donde ha acudido, tradicionalmente, quien ha precisado de sus servicios.
El más veterano de nuestros interlocutores recordaba, incluso, que hace años cuando se remodeló la citada plaza, también debieron cambiar temporalmente de ubicación, si bien en aquella ocasión los responsables municipales sí atendieron sus peticiones y no hubo problemas.
Eran otros tiempos- concluye- pero ahora, las cosas están de otra manera y todo se junta todo en una situación en la que hay días que no alcanzamos ni siquiera 20 ó 30 euros.