CUANDO SE APAGAN LAS LUCES
. es el momento de volver a lo que muchos llaman normalidad, dejando atrás la inevitable pereza veraniega, con vacaciones o sin ellas, que parece quemarse definitivamente con los monumentos falleros, colocados, tan caprichosamente, bien avanzado ya el mes de septiembre.
Por cierto, y ya que hablamos de luces, demasiado alumbrado y demasiado tiempo encendido entre fiestas para los tiempos que corren y para como están las economías públicas y privadas
.. pero, vamos a lo que vamos, a la llamada normalidad, que tampoco va a ser tanta, no se crean.
Algunos, sobre todo algunas, han comenzado hace tiempo y llevan ya varios meses de propaganda matinal, adornados a base de cafés con leche y magdalenas, pero la verdad es que no falta ya nada para sufrir o disfrutar (según los casos) la carrera electoral que culminará el 22 de mayo de 2011, a ocho meses vista.
Unos meses que quien gobierna deberá emplear en tratar de cumplir los muchos compromisos olvidados y que muchos de quienes aspiran a obtener la máxima confianza posible de sus vecinos tendrán que aprovechar, minuto a minuto, para compensar ausencias y silencios no siempre forzados, ya saben como se dice en el tenis.
En descargo de la oposición municipal hay que recordar que ésta está siendo una legislatura, si cabe, más difícil para estar en esa situación, porque a la desventaja que supone siempre no tener competencias concretas en el día a día y a pie de calle, se ha unido la intransigencia de una mayoría absoluta muy mal digerida por los populares que ha llenado de impedimentos y de amenazas, incluso, su trabajo.
Sin embargo, también es cierto que muchos de los votantes sobre todo- del PSOE, han echado en falta lo que, quizás, en estos próximos meses les vayan a ofrecer, más control y denuncias, si es el caso, de las actuaciones del gobierno y, sobre todo, propuestas alternativas.
Por lo que al gobierno del PP respecta, hay un pobre balance de resultados si nos atenemos al programa de promesas con el que lograron la Alcaldía, a pesar de los muchos millones de euros que han podido utilizar, y lo que les queda aún, de los controvertidos planes E impulsados por el gobierno de Rodríguez Zapatero que, como a muchos otros, les permitirá salvar la cara.
De los proyectos estrella nada se sabe, y del gobierno valenciano de Camps no se ha obtenido, hasta el momento, más que la puesta en marcha de servicios y programas sin trascendencia y múltiples anuncios de un plan Confianza que transmite el efecto contrario, dada la preocupante situación económica de la Comunidad que ya se está materializando en áreas tan básicas como la de la Educación.
El panorama de los próximos meses se verá animado, además, por otros grupos ,conocidos o no, que también están dispuestos a unirse a la fiesta, con la legítima aspiración si no de gobernar, sí de ser la bisagra que articule el futuro del pueblo, vamos un chollo que es lo que piensa más de uno.
Así que, como ven, normalidad, lo que se dice normalidad no va a haber mucha ; aunque, quizás, sólo seamos unos pocos, incluyendo a mi vecina, los que veamos cierto atractivo en el futuro inmediato de la vida ciudadana, y para la mayoría no sean otra cosa que
más de lo mismo.
La Ola