ELDA, UNA CIUDAD PARA TURISTAS
Con división de opiniones, como casi todo, se ha recibido entre la población la noticia de que Elda ha sido titulada como ciudad de atracción turística.
Y es que, mientras hay quien opina que todo se puede vender y que, por tanto, Elda puede generar la visita de esos grupos, que todos hemos visto en alguna parte, provistos de cámaras fotográficas y dispuestos a localizar un árbol milenario, una fachada barroca o un casco antiguo protegido, otros muchos piensan que habrá que tirar de imaginación, y mucho, para organizar una ruta, mínimamente, vendible.
Por eso, algunos vecinos del monumento de la fotografía se han brindado a recomendar como antigüedad local este andamio, con pasaje peatonal incorporado, que nació hace muchos años en la calle Ortega y Gasset, para ser, entonces, un nuevo centro de empleo del Servef, como aún se puede leer en el viejo cartel, y que se quedó en el intento.
Los viandantes se han acostumbrado a un pasadizo incómodo, estrecho y, como todos, inquietante; los vecinos y comerciantes confían en que, algún día, alguien se acuerde de semejante desidia que, por cierto, está a pocos metros de las recientes grandes aceras y de las nuevas inmensas farolas.
Ahora bien, si somos optimistas, positivos e imaginativos, el oxidado andamio, sus polvorientas redes y el impagable pasadizo pueden incluirse en alguna de las rutas que habrá que organizar, en breve, para la avalancha de visitantes que nos va a traer el título que, gentilmente, nos ha regalado el valenciano gobierno Camps.
La Ola