ESPERANDO LA AMPLIACIÓN
SE BUSCA OTRA SEDE
Las instalaciones del Centro Social Severo Ochoa, las del antiguo Conservatorio en el barrio Virgen de la Cabeza, e incluso el antiguo colegio de las HH Carmelitas de la calle San Roque podrían acoger a parte de los enfermos que atiende la Asociación de Alzheimer, que vienen recibiendo tratamiento en el edificio que fue Casa de la Juventud.
El estado ruinoso del citado inmueble les obliga a abandonarlo de manera inmediata hasta el punto de que ya deberían estar fuera de allí si no fuera porque todavía no hay certeza sobre dónde pueden ir, después de haber mantenido reuniones hasta con cuatro concejales distintos del equipo de gobierno.
La prometida ampliación de la actual sede de Alzheimer solucionaría este nuevo problema con que se encuentra la Asociación, sin embargo, por el momento, poco o nada se sabe de esas esperadas obras de las que, algunas voces, desconfían.
Como es sabido, dado el escaso espacio de que disponen en la sede la calle Ramón Nocedal, parte de los enfermos están siendo atendidos, hace tiempo, en las dependencias de lo que fue la antigua Casa de la Juventud.
A pesar de que las condiciones del edificio aconsejaron fijar la fecha del 31 de marzo para abandonarlo, la actividad continúa allí mientras los responsables municipales indican a la Asociación a dónde pueden trasladarse entre las distintas opciones que se barajan.
En este sentido, se ha visto la posibilidad de que se pueda utilizar parte del centro social Severo Ochoa, en la Avenida de Ronda, ya que los colectivos que lo usan pasarán al nuevo edificio de la Plaza de España.
Este edificio, no obstante, presenta algunas carencias, según fuentes de la Asociación, para las actividades que deben desarrollar.
Las otras dos opciones supondrían compartir espacio con la Junta Mayor de las cofradías de la Semana Santa, ya que tanto el viejo edificio de la calle San Roque, como el antiguo Conservatorio están siendo usados por el citado colectivo tanto para sus actividades regulares, como para guardar tronos y enseres usados en los desfiles procesionales.
La Asociación de Alzheimer vería con buenos ojos la utilización del edificio de la calle San Roque, en su parte inferior (porque la superior tampoco parece muy segura), tanto por su cercanía con el centro de Ramón Nocedal como por la existencia de un patio que facilitaría determinados trabajos, aunque tampoco descartaría el antiguo Conservatorio. No obstante, determinados rumores apuntan que en ambos casos la Junta de Cofradías no muestra demasiado entusiasmo ante esa posibilidad, porque dicen- que su actividad precisa tanto el viejo colegio carmelita, como el anterior Conservatorio del que han ocupado, al parecer, dos plantas completas.
De cualquier modo, en espera de que el gobierno local cumpla con su compromiso de ampliar las actuales instalaciones, una vez que la Asociación ha asumido que no gestionará el nuevo centro que se está construyendo, el traslado a alguno de los edificios citados es urgente, y está suponiendo una preocupación más para un colectivo que, en los dos últimos años, está teniendo muchos problemas añadidos a su ya complicada labor.