HAY GOTERAS... y GOTERAS
Que el Ayuntamiento de Elda tiene goteras en alguna de sus dependencias como el salón de Plenos, por ejemplo, no es noticia.
No son nuevas, hace años que se sufren y unos por otros... ya se sabe, aún sin reparar .
Una moja a concejales de la bancada izquierda y otra, sin paliativos, a los visitantes que eligen sentarse en la primera fila de las sillas del público.
Cuando aparecen, hay opciones: o se dejan caer libres y forman un charco como para echar barquitos a navegar, o se intentan contener con los consabidos cubos que la señora de la limpieza saca del cuartico.
Molestan, sin duda, y, por lo que se ve, de momento, son inevitables.
Pero no son las únicas.
Hay otras goteras que van creciendo y creciendo, y que también se suelen manifestar con claridad meridiana en el mismo salón de Plenos.
Lo que ocurre es que lo que gotea en este caso aunque no es agua, también suele "mojar" a la oposición y a parte del público asistente.
Lo que gotea es lo que muchos llamarían desfachatez, otros lo definirían como falta de respeto, y algunos más, simplemente, cinismo.
Porque no es de recibo que cuando la oposición dice NO a que un funcionario pueda tener un segundo trabajo con la autorización del gobierno local ( con la cae en términos de paro), el PP responda que la legalidad lo permite, y encima, deje caer que sólo ellos, el PP, están al lado de los ciudadanos.
Tampoco es de recibo que cuando la oposición pide al PP que representantes de un colectivo concreto puedan dar lectura al manifiesto que sustenta una moción que pide el establecimiento de un impuesto sobre transacciones financieras con destino solidario, la alcaldesa se niegue, se escude en la legalidad vigente y pida que sea un funcionario el que explique el porqué de su negativa.
Todo ello para, por cierto, suscribir la moción después, que estos días hay que tener cuidado con los titulares de prensa.
Y ,por supuesto, sigue sin ser de recibo el hecho de que cuando a la señora Pedrosa se le pide transparencia en asuntos urbanísticos, y se le recuerda que por primera vez en la historia democrática de esta ciudad, el PP y ella no han permitido que la oposición esté representada en la junta de gobierno, o en la mesa de contratación, la alcaldesa salga "por peteneras" afirmando, sin sonrojo, que cuando un partido tiene mayoría absoluta no da participación alguna a la oposición en los citados órganos municipales.
Menos mal que, en esta ocasión, no se le ocurrió echar mano de la tan cacareada legalidad, porque la historia local y la situación de otros consistorios como el de Petrer, sin ir más lejos, evidencian que la afirmación de Pedrosa obedece a una ignorancia preocupante, o, mucho más probable, a una prepotencia tal que no lo es menos.
Esas "goteras", de más difícil reparación que las primeras, son las que"inundan" el salón en cada sesión de Pleno con tensiones, salidas de tono, risitas a destiempo, respuestas ridículas y descalificaciones más o menos gruesas que se van extendiendo, poco a poco, por bancadas y aforo, y que provocan un ambiente casi irrespirable que, sin embargo, muchos más vecinos deberían comprobar por sí mismos.
Son "goteras" que, al contrario que las de lluvia, no vienen de mucho tiempo atrás; son más recientes, han llegado de la mano de este PP y, sí, son molestas pero también muy clarificadoras.