LA EMBAJÁ , OCHO AÑOS DE HUMOR
DEL BUENO
Como dice la leyenda que les precede en el año de la crisis, no podíamos faltar a alegrar al respetable con nuestra octava Embajá, este viernes, minutos antes de la medianoche, la calle del Marqués volverá a ser el escenario natural de una auténtica tradición eldense, que aún no ha cumplido sus primeros diez años.
Cuando esto empezó ni nos imaginábamos una repercusión tan grande ni tan rápida como la que ha tenido la Embajá ; al fin y al cabo, no éramos más que unas cuantas personas que la pusimos en marcha para divertirnos y para intentar dar a la Fiesta algo que no tenía.
Eduardo Navarro, uno de sus fundadores y responsable máximo de cuanto se dice y se escucha en la Embajá, resume así una trayectoria satisfactoria, positiva y responsable que, ya en su cuarto año de vida, recibió el reconocimiento de los Sirokos que nos equipararon con importantes colectivos culturales de esta ciudad.
El escenario es inamovible la gente pasa agobios y apreturas, pero cuando termina, nos dicen que no nos vayamos a otra parte, lo pasan mal pero les compensa acudir. Podríamos llevar la Embajá a la Plaza Mayor, o al Ayuntamiento, pero no sería igual, el ángel que tiene caería, seguro.
Cuentan sus protagonistas que la Embajá de este año va a ser la más larga de su corta historia y aunque, finalmente, coinciden en que será casi la mejor, reconocen que ha sido la más difícil de elaborar.
Quizás, aventuran, este año los políticos se vayan a mosquear más que otros ; este año ellos han contribuido a enrarecer aún más el ambiente de lo que ya lo estaba por la crisis, y ha costado sacar humor y arrancar sonrisas aunque al final, con la ayuda de todos, se ha ido puliendo y lo hemos conseguido.
Y es que la mayoría de los argumentos de la Embajá los proporciona el día a día de la vida local y los asuntos de los que se hacen eco los medios de comunicación eso es lo que va a buscar el público que viene a vernos y ante eso es ante lo que reacciona de una manera positiva, incluidos la mayoría de los políticos y los protagonistas de ese día a día.
Aunque el sentido del humor no abunda como nos gustaría, tampoco hemos detectado, en líneas generales, reacciones en contra de nuestros parlamentos . De cualquier modo, nuestras críticas van tanto para los políticos como para todos nosotros, los ciudadanos, que también tenemos comportamientos como para señalar; siempre intentamos cumplir con nuestro primer compromiso que es divertir sin molestar, y en buena medida lo logramos, porque se trata de reírnos de todos, de nosotros, los primeros.
Un encuentro, en el año 2000, entre Rubén Alfaro y Eduardo Navarro propició el nacimiento de la Embajá de la calle del Marqués.
La Fiesta, cuenta Eduardo, había emprendido un camino de seriedad, espectacularidad y brillantez pero se había olvidado del humor; hablando de lo que pensábamos que hacía falta y con la referencia de lo que ocurre en otros pueblos, decidimos que sería bueno plantear una embajada humorística.
Rubén me dijo: tú la escribes y yo busco a la gente, y así ocurrió.
Yo empecé a escribirla en el 2001 y la primera en familia fue en el 2002.
Eduardo recuerda, entre sonrisas, que ése primer año no habría más de 20 personas viendo la Embajá, con medios muy escasos, con problemas de sonido, pero con una ilusión que, realmente, había enganchado a prácticamente toda una calle que, poco a poco, ha ido haciendo posible que sea una de las actividades más esperadas del calendario festero.
Somos un grupo de muchas personas, cada uno pone al servicio de la Embajá sus habilidades y sus responsabilidades , y todos somos necesarios. Yo asegura Eduardo- pongo una base, que tenemos desde el mes de marzo, sobre la que luego hay aportaciones de muchos, pero es imprescindible que otros se ocupen de otras tareas menos visibles como conseguir cubrir los gastos que genera el acto, siendo no menos destacable el grupo, sobre todo de mujeres, que prepara las comitivas con sus coreografías.
Ángel G. Olcina, uno de los serenos del año pasado que junto a su compañero prepara la intervención de los embajadores, confirma las palabras de Navarro cuando afirman que la Embajá es una ilusión que se ha puesto encima de la mesa y han sido muchas las personas que la comparten, y cada vez son más por muy pequeña que sea su aportación. Esto está sirviendo, además, para que haya una unión creciente entre la mayor parte de los cuartelillos de la calle.
Aunque son conscientes de que ésta es una iniciativa que va a más, como lo demuestra el hecho de que en la calle no cabe un alfiler, no se ponen más metas que la de finalizar cada año con la satisfacción del trabajo bien hecho, en un acto que no es oficial dentro del guión de la Junta Central de Moros y Cristianos.
Tampoco esto supone una preocupación para el grupo que, no obstante, sí ha visto reflejada la Embajá en la revista de fiestas y en alguna otra recopilación gráfica de actos festeros, y que no verían con malos ojos su inclusión el guión oficial de fiestas eso sí afirma Ángel- siempre que se respetara nuestra libertad de actuación, sin ningún tipo de injerencia.
Ángel destaca de la Embajá todo lo que ocurre desde las doce menos cuarto hasta las doce y media, porque todo provoca la reacción del público, desde las llegadas de las comitivas, hasta los parlamentos de los embajadores, pasando por los hachazos humorísticos del principio que hacemos Emilio y yo, y la intervención del gritón, el personaje invitado.
Eduardo prefiere el párrafo final , más serio y que define como la exaltación del ser eldense, un decirles a todos que somos de Elda y que eso es importante, que hay que vivirlo y sentirlo, porque pensamos que faltan dosis de eldensismo, de creerse que somos de este sitio.
Este grupo, que se ha constituido ya de manera oficial como Asociación Grupo Humorístico La Embajá de la calle del Marqués, puede dar más de sí y ampliar su presencia en el ámbito lúdico-cultural eldense, como han intentado no hace mucho; tratamos cuenta Eduardo Navarro- de impulsar una fiesta de Carnaval en nuestra calle, aprovechando el entorno y el capital humano que tenemos, pero las ocupaciones de algunos y la crisis, que también ha influido, lo han impedido.
Dénles tiempo, algo se les ocurrirá.