LAS FIESTAS, EL CHISTE Y LA VARA
Para haber tenido un comienzo en el que un señor muy culto con varias carreras las anunció gritando ¡feliz Navidad!, las fiestas de Moros y Cristianos han estado bastante centraditas y han permitido, a la mayoría, olvidar por unas horas la crisis y los problemas diarios.
Al incalificable Pregón, siguieron una multitudinaria Entrada de Bandas con miles de festeros cuyo amor a la fiesta se atribuyó entero la alcaldesa a su persona, sin que, a continuación, nadie presentara, como siempre, a quien dirigió Idella, y una Retreta que disparó las ganas de diversión de toda una ciudad.
La llegada a Santa Ana del Santo Patrón terminó con las gargantas de muchos festeros cantando vivas a Elda y a San Antón, y los niños volvieron a demostrar que son lo más grande de la Fiesta, cuando se deja en sus manos un Desfile infantil que, aunque más corto que otros años, arrancó sonrisas y admiración a su paso.
Las Entradas, con boato o sin él, han centrado el interés de propios y, cada vez menos, extraños, y los Alardos y Embajadas, con estreno de protagonistas, han seguido sumando expectación.
No obstante, a pesar del forzado optimismo de algunos dirigentes festeros, no se puede obviar que la situación que sufren muchas personas sí se ha podido percibir en el desarrollo de las fiestas.
Se ha notado en el descenso de participantes activos en los actos festeros, como lo demuestra que las Entradas se hayan acortado en casi una hora; se han observado, aunque los ha habido, menos atuendos de nueva creación; se ha visto en la apertura de cuartelillos y en la hospitalidad de muchos de ellos, generosos todavía, aunque con lógicas restricciones.
Aún así, claro que se puede ,e incluso se debe, hablar de unas celebraciones intensas, divertidas, imaginativas, tranquilas, seguras y
brillantes, la palabra clave de toda fiesta que se precie.
Ahora, hay que volver a la realidad, y quizás, para ir acostumbrándonos a un panorama complicado, la alcaldesa, en lugar del cirio acostumbrado, volvió a sacar a pasear la vara en la Procesión.
Y es que ya se dijo, el viernes, en la Embajá "no encontrarás otra vara, ni en Elda, ni en toda España, que sea más popular y con la que den más caña que el bastón que tiene Adela, que más que bastón es tranca, y en cuanto suben las voces la buena mujer lo saca, para mostrar a cualquiera quien ordena y quien manda.
Pues eso.