LEER ES BUENO, PERO...NO SIEMPRE
Decir que leer es bueno, así en abstracto, es una obviedad.
O quizás no tanto, puede pensar alguien, porque dependerá de lo que se lea y de para qué se haga.
Pero, en general, habrá que convenir que la lectura es algo que puede y suele ser positivo para quien lo hace.
Los problemas , y me centro ya en lo concreto, llegan cuando, como en el último Pleno del Ayuntamiento eldense, uno o varios concejales deben leer algo que ellos no han escrito ni de lejos y, además, no disponen de lo que se llama "plan B".
Suele ocurrir que concejales del equipo de gobierno deban responder a las preguntas que les ha hecho la oposición, semanas atrás, por lo que se limitan (con más o menos dificultades) a leer lo que técnicos o "asesores" les han preparado, poniéndose de manifiesto que, o no acaban de saber de lo que hablan, o ha pasado tanto tiempo desde que se hizo la pregunta que el asunto ha perdido "intensidad".
Sin embargo, y a pesar de que como dijo Évole, a Rajoy le ha ido bien aquello de leer, los "asesores literarios" del gobierno de Pedrosa deberían prever para los "discursos" que preparan a algunos concejales planes A, B y hasta C, si me apuran.
Porque , si no, puede ocurrir que un concejal como el de Urbanismo, en este caso, y si no es capaz de improvisar sobre la marcha, ponga "a caer de un burro" a la oposición, aunque ésta le haya manifestado, instantes antes, que va a votar afirmativamente sus propuestas.
Y eso, que chirría y sorprende a quien escucha, intuyo,sobre todo, que debe "hacérselas pasar moradas" al propio "orador".
En la última sesión plenaria, el titular de Urbanismo, a juzgar por lo escuchado, debía responder a los grupos de la oposición con escritos, presumiblemente elaborados por los "asesores de confianza", en torno al cambio de calificación del suelo que ocupa el Pepico Amat.
Y así comenzó a hacerlo, leyendo, sobreactuando y gesticulando en exceso (en mi opinión) con los argumentos habituales en estos casos, dirigiéndose, fundamentalmente , al portavoz y grupo socialistas.
Pero, cuando Alfaro le anunció que su grupo votaría a favor de la que ahora ha sido propuesta popular, el edil Amat no tuvo más remedio ni salida que continuar con la lectura de lo escrito, intentando corregirse a sí mismo en una intervención absolutamente ilustrativa de cómo no se deben hacer estas cosas.
Situaciones absurdas como ésta se evitarían si los ediles delegados de área ( y los que no lo son) fueran capaces ( o se les permitiera, si es que no es así) de preparar la difusión o la defensa de sus actuaciones por sí solos, con sus argumentos, sus criterios y sin miedo a equivocarse o a "meter la pata".
Porque lo contrario, y los ejemplos son visibles, sí que provoca errores y malos ratos a quienes los protagonizan, y más de una sonrisa a quien lo vive como espectador u oyente.
Pero, si por cualquier razón oficial o real, esa "autonomía" personal no fuera posible, sería bueno que los "asesores de confianza" justificaran su puesto y su sueldo preparando textos varios para otros tantos supuestos que bien pudieran darse , por ejemplo, en un Pleno.
Así, el edil de turno podría elegir el texto adecuado y responder como Dios manda, ( que diría Mariano) aunque fuera leyendo, a los parlamentos o a los anuncios de sus adversarios sin vacilaciones ni actuaciones tan penosas como la que ha habido en este último pleno.
Y eso que, por cierto y dicho sea de paso, la decisión del adversario, hoy, estaba cantada.