LOS "MILAGROS" ESTÁN CAROS
Los ciudadanos han querido cambio y cambio tendremos.
Falta saber ahora si el cambio nos va a gustar, si nos va a va beneficiar, si va a responder a las necesidades de quienes más urgencias tienen, o va a servir para cualquier otra cosa.
La crisis, y seguramente alguna circunstancia más , se ha llevado por delante a un gobierno socialista, a quien se ha castigado duramente, incluso aún más de lo que decían las encuestas, y cuyas propuestas, intenciones y garantías no se han escuchado o no se han creído.
Por el contrario, varios millones de personas, los que le han votado y los que han dejado de votar, sí han creído a alguien al que, sin embargo, no han escuchado.
Y no le han escuchado, porque no han podido oir que haya prometido nada, o que haya anunciado algo, más allá de aquello que "hará lo que hay que hacer", que viene a ser algo sí como lo de "como Dios manda".
Seguramente, desde mañana, el PP y su presidente deberán dejar de ser ambiguos.
Pero a mi me sigue dando que pensar que se haya confiado el futuro inmediato de los servicios públicos, el mañana de los desempleados, y el pasado mañana de los pensionistas a quienes, con toda probabilidad, van a basar su método para salir de la crisis en lo que deberán "pagar", precisamente, estos colectivos.
La primera muestra la ha dado el presidente electo en su primer discurso, antes del balcón, cuando al referirse a quienes peor lo están pasando ha dicho que harán "lo humanamente posible por mejorar su situación"; tan "cariñoso" como impreciso.
Es difícil aceptar que el ciudadano medio español elija como modelo de gobierno el de la Comunidad Valenciana, o el de la de Madrid, tal y como ha dicho en más de una ocasión el que será presidente de este país, Mariano Rajoy.
Pero, si ha sido así en la totalidad del Estado, lo más sorprendente es que haya vuelto a arrasar en esta Comunidad donde el PP elimina becas de comedor, donde los institutos no pueden pagar la luz, donde no se paga lo que se les debe a los farmacéuticos, aunque sí se pagan, y al contado, los gastos de los grandes fastos, sólo por citar algunos ejemplos.
Sabido es que muchos pensamos que el pueblo, a veces, se equivoca, pero también que tiene derecho a ilusionarse, aunque sea con nada.
Y es que como Rajoy ha dicho, en su gran noche, "no va a haber milagros".
"No los hemos prometido", ha recordado.
Así que.....suerte para todos.
La Ola