OPINIÓN: EL RÁBANO POR LAS HOJAS
Esta vez no tengo más remedio que nombrar a mi vecina, en estas primeras líneas, porque es ella quien opina y pregona, incluso, que la alcaldesa Pedrosa debe estar tan agradecida al presidente Zapatero, que a nadie debería extrañar que le llegara hasta a... votar, si ello fuera posible por aquello del empadronamiento y esas, digamos, minucias administrativas.
Mi vecina está convencida de ello después de comprobar lo satisfecha que se ha mostrado la alcaldesa, en los últimos tiempos, al inaugurar las amplias aceras del centro, o al pasear por ellas, iluminada por esas aristocráticas farolas que las adornan y que se pagaron gracias a esas ayudas extra que la crisis ha traído a los ayuntamientos; no olvida, mi vecina, la sonrisa de la alcaldesa mientras atravesaba ese bulevar cuajadito de fuentes y cemento en la Avenida de Ronda, el baño de multitudes en la puesta en marcha de la rotondas-fuentes, o las aptitudes deportivas de la primera edil, jabalina en mano, en la pista de atletismo; realidades, todas ellas, que han sido posibles gracias a las ocurrencias de Zapatero en forma de plan E, como todos sabemos a pesar del episodio de los carteles.
Lo cierto es que aún quedan equipamientos culturales, sociales y asistenciales por inaugurar en los que la alcaldesa colocará su nombre, y que habrán sido sufragados gracias a esos criticados planes estatales que van a "salvar" el mandato a más de cuatro alcaldes, como es el caso de la primera edil de esta ciudad.
Pero, por si no han sido suficientes los planes E, las recientes medidas pro-austeridad de ZP habrían puesto en bandeja a la alcaldesa la excusa, casi, perfecta para aplicar esos "castigos" trasnochados que tanto le gustan,(ya saben, "de rodillas y cara a la pared" a quienes alborotan demasiado en el aula), si es que finalmente se cumple el anuncio.
La oposición, desde el inicio del mandato de Pedrosa, ha ido muchas veces al "pasillo de los castigos" de una alcaldesa que suele serlo sólo para los suyos, para los alumnos que se comen todo el plato y sin rechistar; a los demás, ya saben, ahora no te admito en la comisión, ahora no te doy información, ahora te quito un sueldo y mañana la palabra.
La crisis, el déficit, la austeridad es la excusa para rebajar no sólo un porcentaje ridículo de unos sueldos que aumentó abusivamente cuando llegó al sillón, sino para eliminar cuatro puestos de trabajo, cargos de confianza sí, pero no de los que el PP ha aumentado respecto de anteriores gobiernos, sino de todos los partidos, a pesar de que la oposición no cuenta más que con uno de estos cargos.
Y es que la excusa de la alcaldesa para semejante medida es la de ahorrar algo más de 200.000 euros que no dice en qué va a invertir, pero que -en cualquier caso- podría obtener, por ejemplo, eliminando los anuncios, reportajes y cuñas de radio que dicen que contrata en 12 meses y que cuentan que alcanzan casi los 39 millones de pesetas al año.
Si esta maniobra se lleva a cabo, casi todos la entenderían como un castigo más a una oposición que ha contado a la opinión pública, hace unos días, el incremento mayúsculo del déficit municipal en los dos últimos años, o que ha detallado todos los gastos de un equipo de gobierno que ha destinado más de 11 millones de pesetas en comidas en tan sólo un año, repitiendo hasta la saciedad, la oposición claro, que no se va a callar.
La alcaldesa habría cogido así el rábano por las hojas y habría justificado sus medidas recordando y "copiando", a su modo, las propuestas de Zapatero.
Así que, aunque me cueste creerlo ¿tendrá razón mi vecina?...
La Ola