QUERIDOS REYES....MAGOS ( por supuesto)
Sé que será difícil.
Cada año lo es más.
Y éste, ni os cuento.
Pero llega el momento de escribir la carta y, mientras que alguno de vuestros allegados no lo estropee con alguna fundación o algo que se le parezca, seguís siendo los únicos en los que, al menos por una noche, queremos depositar nuestra esperanza y nuestras peticiones.
Aunque, tal y como está la cosa, Majestades, este año me voy a conformar con que hagáis lo que podáis, y no os pediré imposibles.
No os pediré, como otras veces, políticos serios, humildes, trabajadores, austeros, decididos y conscientes de cuál es su tarea y para quiénes su trabajo.
Ya sé que no podrá ser, así que me conformo con que quienes nos gobiernan mientan algo menos, aunque sea "temporalmente" y escuchen algo más a quienes les hemos puesto en el sillón que ocupan.
Ni os pediré trabajo digno para quienes no lo tienen y empresarios responsables y honestos, como os pedí hace un año.
Ya he visto que tampoco es posible, así que me conformaré con que seamos los menos los que pasemos hambre y tengamos que buscar en contenedores lo que no nos permitan conseguir con nuestras capacidades.
Tampoco se me ocurre, como antaño, pedir ciudadanos libres, exigentes con sus derechos y cumplidores de sus obligaciones.
Ni vecinos respetuosos y solidarios, valientes y participativos o colectivos dispuestos, sin temores, a hacerse oír y escuchar cuándo y dónde haga falta.
También he comprobado que no podéis encontrarlos ni buscando con lupa.
Por eso, me conformo con que, siquiera alguna vez y por un rato, ciudadanos, vecinos y colectivos sean capaces de levantar la voz si es que notan que "les pisan el dedo gordo del pie" durante varios días seguidos.
Ya veis que no os pido casi nada de lo mucho que ha perdido por el camino esta ciudad y sus gentes.
Y es que no voy a esperar algo que , parece, muchos no quieren recuperar.
Sin embargo, sí que no me resisto a pediros algo.
Más bien, os reto no a que traigáis sino que os llevéis, y muy lejos, algo que nos inunda y que va creciendo, rato a rato, y no sólo por aquí, que se llama RESIGNACIÓN, y que va adormeciendo lenta e inexorablemente a quienes, más que nunca, deberían estar alerta.
Y puestos a traer, traednos, eso sí, aunque sea en pequeñas macetas, brotes de memoria, de sentido crítico, de interés por lo que nos rodea y de inquietud para ver, escuchar, compartir y crecer.
No será suficiente, pero ayudará.
Feliz viaje, Majestades. Y gracias.